A las 9.30am llegábamos todos juntos al lugar de la salida, esta vez, sin retrasos. Un aparcamiento de un bar de carretera, donde a esa hora, ya teníamos las mesas preparadas para lo que después serían el post-ruta.
Aunque hacía algo de frío , la mañana se presentaba calentita.
Jose traía una máquina preciosa, una Ibis Mojo de carbono con ruedas Crank brothers que sería una delicia ver rodar por las trialeras. Es un tio exigente y no sabemos si se habrá fabricado todavía la bici que esté a su altura, mientras, él va probando ruta tras ruta bicis de todas las firmas y materiales.
Tras varios metros de salida neutralizada por las calles de la localidad nos lanzamos tras el paso de la última cinta a lo que serían los kilómetros de aproximación a la subida principal de la ruta.
Comenzamos la ruta 10 bikers. Los primeros kilómetros discurren por pistas llanas que nos permiten ir charlando y disfrutando del fantástico Sol, hasta llegar a Villa del Prado. El ritmo sin ser excesivo, si es lo suficientemente enérgico como para evitar acumular retraso en estos kms. La primera parada la realizamos al inicio de la subida,con objeto de quitarnos parte de la ropa y algo de peso líquido, ya que todo apunta que toca sudar, y vaya si sudamos!!. La subida es algo rota al inicio y posteriormente tiene como 1 km tendido, que finalmente se traduce en superar varios tramos duros y rotos de piedra, para subir durante 3,6 kms por pista en mal estado y cuya pendiente media es del 6,7%. Pero no pasa nada, ya te vamos conociendo Iván!!
Una vez arriba toca recoger la ropa tendida, que estaba bastante sudadita, para descender durante un tramo por pista que nos llevaría, en una zona de transición, hasta el famoso cortafuegos al que tantas ganas le teníamos. El cortafuegos hoy estaba bastante accesible de subir, y aunque requiere de máximo esfuerzo y técnica para poder superarlo, fueron 4 los bikers que lo subieron: Iván, Jose, Álvaro, Raúl y ….. Jorge S. … caaaasi, pero no. Muy poco le faltó, pero el gesto de rabia segundos antes de poner pie a tierra, bien merecía una recompensa mayor.
El cortafuegos son 200m con pendientes puntuales del 17%, lo que hace que parte del grupo ni se lo piense y tiren de “empujabike”.
Aunque para otros sea un reto, que hace que llevemos el esfuerzo al máximo, claro ejemplo es la foto de Jorge S. justo en el momento crítico de la subida.
A partir de aquí, preparamos las máquinas, sillines abajo, protecciones y a disfrutar de una de las bajadas ”Top ten” de la Comunidad.
20 curvas en su mayoría peraltadas que permiten disfrutar a tope del descenso. Espectacular la vista desde Google Earth de nuestro paso por la zona.
La bajada la hacemos por partes, con algunos percances, como la pérdida de Iván del walkie en la bajada, aunque finalmente se encontró, y la caída de Oscar en la última curva, pero sin consecuencias.
Finalizada la bajada y con ganas de mas guerra, nuestro guía Iván, incorpora una última trialera camino del paseo final por el embalse de Picadas. Aquí Antonio, Jorge y Sergio, toman ruta directa camino de las cervezas, por aquello de coger mesa. Mientras, el resto como ha sido habitual en el día de hoy comenzamos 1 km de subida tendida, que finalmente fueron 2 kms al 8,7% de media, para disfrutar la última trialera que nos llevaría al embalse de Picadas.
El paseo final, fantástico!!…. impresionantes vistas del embalse por una pista muy rodadora y completamente llana que pone punto y final a la ruta del día de hoy.
Nos vemos en la próxima !!!
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Reagrupados todos, comenzamos con los primeros senderos que, a falta de piedras ( muy a pesar de Chalo ) se presentaban con un nivel técnico que permitía disfrutar a todos sin correr ningún riesgo. Las bajadas se alternan con senderos que discurren entre encinares y con subidas y bajadas continuas que encadenamos de forma vertiginosa, solo interrumpidas por la única avería de consideración en el día de hoy ( rotura de cadena ) pero que rápidamente solucionamos para poner rumbo hacia Batres, localidad próximos a la cual 


pero con un alto nivel de agrado, ya que se alternan zonas de tierra muy limpia con zonas de piedra que no está suelta, lo que facilita subir grandes pendientes sin perder tracción. Una vez superada la zona de ascenso, entramos en un sendero de continuo rompe-piernas , donde destacamos la tremenda lancha de piedra en subida que solo fue superada en su totalidad por Antonio y Álvaro, y donde también hubo alguna que otra caída. Parece fácil desde abajo… pero tiene su punto de técnica y fuerza para poder completarla.













Alvaro abre grupo y nos guía sendero abajo. Tramo muy divertido y poco complicado, pero que nos permite tomar velocidad y disfrutar.



